El Congreso de España ha visto cómo el conflicto y la teatralización han aumentado en los últimos años, un fenómeno que investigadores de la Universitat de València y del CSIC han analizado en profundidad. Este cambio en el comportamiento político parece estar influenciado por la dinámica de las redes sociales, que enfatizan el conflicto y la polarización.
Las claves
- El estudio analizó 48.191 discursos parlamentarios desde 1996 hasta 2023.
- Se observó un aumento de la negatividad en los plenos desde 2017.
- Las redes sociales amplían el público y fomentan la política de confrontación.
Contexto
El análisis realizado por la Universitat de València y el CSIC, publicado en Parliamentary Affairs, estudió un total de 48.191 discursos e intervenciones parlamentarias desde 1996 hasta 2023. Utilizando herramientas de procesamiento del lenguaje natural, los investigadores clasificaron los textos según índices de ira y sentimiento negativo. Los resultados muestran un claro contraste entre los plenos del Parlamento, que tienen alta visibilidad pública, y las comisiones parlamentarias, que están más orientadas al trabajo productivo.
Según Berta Chulvi, profesora de Psicología Social en la Universitat de València, el trabajo político efectivo de llegar a acuerdos se realiza principalmente en las comisiones. Sin embargo, desde 2017, se ha observado un aumento en la crítica negativa durante los plenos, mientras que esta ha disminuido en las comisiones. Este fenómeno coincide con la aparición de nuevos partidos políticos como Podemos, Ciudadanos y Vox, y con el auge del contenido político en las redes sociales.
David Arroyo, investigador del CSIC, señala que las redes sociales captan la atención mediante discursos fáciles y polarizantes, lo que puede traducirse en votos. Esta dinámica ha influido en el Parlamento, transformando la percepción que los políticos tienen de su tarea y elevando el conflicto como estrategia comunicacional.
La lectura desde España
Para España, este fenómeno puede implicar un cambio en la forma en que se entiende y se practica la política. Las empresas, instituciones y ciudadanos podrían verse afectados por una política más polarizada y menos centrada en el consenso. La influencia de las redes sociales en el comportamiento político sugiere que la comunicación política seguirá evolucionando hacia formatos más confrontacionales, lo que podría tener implicaciones en la gobernabilidad y en la calidad del debate público.