El auge de la inteligencia artificial (IA) está transformando la economía mundial, pero también está ampliando las desigualdades entre países. Este será uno de los temas centrales en la próxima asamblea anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Bangkok, donde se debatirá sobre cómo la IA, junto con la crisis energética y la deuda pública, está configurando el panorama económico global.
Las claves
- La IA podría añadir hasta medio punto porcentual al crecimiento mundial anual.
- La tecnología beneficia principalmente a países integrados en cadenas de valor tecnológicas.
- El FMI llama a la cooperación internacional para democratizar el acceso a la IA.
Contexto
La directora del FMI, Kristalina Georgieva, ha destacado el papel dual de la IA en la economía global. Por un lado, impulsa el crecimiento y se ha convertido en un motor esencial para la prosperidad de los países. Por otro, su impacto no es uniforme, favoreciendo a naciones como Estados Unidos, China e India, que están profundamente integradas en las cadenas de valor tecnológicas. Esto deja atrás a gran parte del mundo, lo que podría exacerbar las desigualdades existentes.
El FMI advierte que, aunque la IA tiene el potencial de mejorar significativamente el crecimiento económico, su desarrollo desigual podría crear una dinámica de «dos velocidades». Para mitigar este riesgo, el Fondo aboga por una mayor cooperación internacional que permita un acceso más equitativo a la tecnología. Sin embargo, las tensiones entre potencias tecnológicas como Washington y Pekín complican la creación de una reglamentación común que proteja y fomente el uso de la IA.
Además, el impacto positivo de la IA se enfrenta a desafíos como los altos precios de los carburantes, resultado de conflictos en Oriente Medio y Ucrania, y la creciente deuda pública. Estas tensiones económicas han llevado a los gobiernos a recurrir al crédito, lo que a su vez alimenta la inflación y aumenta la deuda pública.
La lectura desde España
Para España, el debate en torno a la IA y su impacto desigual puede tener implicaciones significativas. Las empresas tecnológicas españolas podrían beneficiarse de un acceso más amplio a las cadenas de valor globales, mientras que la necesidad de cooperación internacional podría abrir oportunidades para colaborar en iniciativas conjuntas. Sin embargo, la dependencia de la tecnología y los riesgos financieros asociados también requieren una gestión cuidadosa para evitar que las desigualdades se amplíen dentro del país.
Fuente: https://www.lavanguardia.com/economia/20261010/11655521/ia-dos-velocidades.html