La reciente decisión del presidente Donald Trump de rebautizar la inteligencia artificial (IA) como «Super Inteligencia» (SI) marca un cambio significativo en la forma en que el gobierno de Estados Unidos se refiere a esta tecnología. Esta medida, que busca reflejar mejor el potencial y las capacidades avanzadas de la IA, podría tener un impacto notable en el sector tecnológico y en la percepción pública de estas herramientas.
Las claves
- Trump firma una orden ejecutiva para cambiar el término «inteligencia artificial» por «Super Inteligencia» en el gobierno federal.
- El acuerdo de la Casa Blanca sobre SI es «moralmente vinculante» para los ejecutivos tecnológicos que lo firmaron.
- Mark Zuckerberg considera el cambio como un «paso positivo» hacia controles internos más robustos en la tecnología.
Contexto
La orden ejecutiva firmada por Trump surge tras una cumbre en la Casa Blanca con líderes del sector tecnológico, donde se discutió el futuro de la tecnología de inteligencia artificial. Trump ha promovido este cambio de denominación en las últimas semanas, argumentando que el término «Super Inteligencia» refleja mejor las capacidades avanzadas de la tecnología actual.
El cambio de nomenclatura no solo afecta a la terminología utilizada por las agencias federales en sus comunicaciones oficiales, sino que también busca influir en la percepción pública y en la forma en que la tecnología es vista por los ciudadanos y las empresas. Según Trump, la SI representa una nueva era en la que la creatividad humana se amplifica y se desbloquean nuevas formas de innovación.
Durante la cumbre, se firmó el Acuerdo de la Casa Blanca sobre Super Inteligencia, un documento que, aunque no es legalmente vinculante, establece un compromiso moral para los ejecutivos tecnológicos de implementar controles internos robustos y auditorías en sus desarrollos de SI.
La lectura desde España
Para las empresas e instituciones en España, este cambio en la nomenclatura podría ser una señal de la dirección en la que se mueve el sector tecnológico a nivel global. Aunque el impacto directo en España podría ser limitado, las empresas tecnológicas españolas podrían considerar la adopción de prácticas similares de auditoría y control interno para alinearse con las tendencias internacionales. Además, la redefinición de la IA como «Super Inteligencia» podría influir en la percepción pública y en las estrategias de comunicación de las empresas que operan en el ámbito de la inteligencia artificial.