El Premio Right Livelihood, conocido como el «Nobel alternativo», ha reconocido este año la labor de mujeres que desafían el autoritarismo, la discriminación y los efectos negativos de la inteligencia artificial descontrolada. Este galardón, otorgado por la fundación con sede en Estocolmo, destaca la importancia de poner a las personas en el centro de los sistemas sociales y tecnológicos.
Las claves
- El premio ha sido concedido a dos mujeres y dos organizaciones lideradas por mujeres.
- Los galardonados provienen de Pakistán, Etiopía, Georgia y el sur de África.
- El objetivo del premio es honrar trabajos que promuevan un mundo más justo y pacífico.
Contexto
El Premio Right Livelihood fue creado en 1980 por el filántropo sueco-alemán Jakob von Uexkull. Su propósito es reconocer a aquellos que trabajan por un mundo más justo y pacífico. Tradicionalmente, el premio se anuncia poco antes de los Premios Nobel, y este año se ha centrado en honrar a mujeres que han demostrado una resistencia notable frente a sistemas opresivos.
Entre las galardonadas se encuentra Jalila Haider, una abogada pakistaní que lucha por los derechos de las comunidades más vulnerables de Pakistán, enfrentándose a la represión estatal y la violencia étnica. Haider ha trabajado para asegurar justicia para miles de personas, especialmente minorías étnicas, de género y religiosas.
Otra de las premiadas es la Asamblea de Mujeres Rurales del sur de África, un movimiento de más de 178,000 pequeñas agricultoras que defienden la tierra y las semillas tradicionales contra el despojo corporativo. Este grupo ha sido fundamental en la preservación de semillas locales y la autonomía de las mujeres rurales.
La Asociación de Jóvenes Abogados de Georgia también ha sido reconocida por su labor en la construcción y salvaguarda de la democracia georgiana, logrando importantes victorias legales que han influido en la política nacional.
Finalmente, Timnit Gebru, investigadora de inteligencia artificial nacida en Etiopía, ha sido premiada por su trabajo en desafiar el control de grandes empresas sobre la IA y exponer los daños que estos sistemas ya están causando, especialmente en comunidades discriminadas.
La lectura desde España
Para España, estos reconocimientos subrayan la importancia de abordar los desafíos éticos y sociales que plantea la inteligencia artificial, así como la necesidad de fortalecer la democracia y los derechos humanos. Las empresas e instituciones españolas pueden aprender de estas experiencias para promover un desarrollo tecnológico más inclusivo y justo, que tenga en cuenta las voces de las comunidades más vulnerables y fomente la equidad de género.