La inteligencia artificial (IA) se posiciona como un tema crucial en las discusiones sobre el cambio climático, debido a la preocupación por la creciente huella de carbono de los centros de datos que la soportan. Este asunto será un punto central en la cumbre climática COP31 que se celebrará el próximo mes en Turquía, donde se abogará por una «IA responsable con el clima».
Las Claves
- La IA contribuye a la huella de carbono, pero también ofrece herramientas para combatir el cambio climático.
- Se utiliza para mejorar previsiones meteorológicas y optimizar energías renovables.
- Su uso en la industria fósil plantea un desafío para el impacto climático.
Contexto
La inteligencia artificial ha sido objeto de intensos debates en el ámbito climático, especialmente por el impacto ambiental de los centros de datos que la sustentan. Estos centros, esenciales para el funcionamiento de la IA, consumen grandes cantidades de energía, lo que genera preocupaciones sobre su contribución al cambio climático. En este contexto, la cumbre climática COP31 en Turquía buscará abordar estas preocupaciones promoviendo una IA que sea respetuosa con el clima.
A pesar de las inquietudes, la IA ya está desempeñando un papel significativo en la lucha contra el cambio climático. Se utiliza en aplicaciones que van desde la mejora de las previsiones meteorológicas hasta el monitoreo de emisiones industriales y la optimización de la energía renovable. Por ejemplo, la IA ayuda a gestionar la variabilidad de la energía solar y eólica, permitiendo pronósticos más precisos de la producción renovable.
Expertos como Siddharth Singh de la Agencia Internacional de Energía destacan que, aunque los centros de datos presentan desafíos, la IA ofrece oportunidades significativas dependiendo de su implementación. Además, iniciativas como Climate TRACE utilizan la IA para rastrear emisiones globales, contribuyendo a la creación de inventarios de contaminantes.
La Lectura desde España
En España, donde la transición hacia energías renovables es una prioridad, la inteligencia artificial podría desempeñar un papel crucial. La capacidad de la IA para optimizar la producción de energía renovable y mejorar las previsiones meteorológicas puede ser especialmente valiosa para las empresas energéticas y las instituciones que buscan reducir la dependencia de combustibles fósiles. Sin embargo, es esencial considerar el impacto ambiental de los centros de datos y promover un uso responsable de la tecnología para maximizar sus beneficios climáticos.
Fuente: https://www.yahoo.com/news/science/articles/behind-ais-carbon-footprint-potential-014807786.html