En un esfuerzo por satisfacer la creciente demanda de inteligencia artificial y servicios en la nube, Europa se enfrenta al desafío de triplicar la capacidad de sus centros de datos. Sin embargo, este ambicioso plan se ve obstaculizado por la dependencia de empresas extranjeras, lo que plantea un reto significativo para la autonomía tecnológica de la región.
Las claves
- La Comisión Europea propone el Cloud and AI Development Act para expandir la capacidad de centros de datos en la UE.
- La UE depende en gran medida de empresas extranjeras para semiconductores, servidores e infraestructura cloud.
- Propuestas como CADA y Chips Act 2.0 buscan reducir la dependencia y fortalecer la industria local.
Contexto
La Comisión Europea ha presentado el Cloud and AI Development Act (CADA), una propuesta que busca triplicar la capacidad de los centros de datos de la Unión Europea en un plazo de cinco a siete años. Este esfuerzo responde a la creciente demanda de servicios de inteligencia artificial, servicios en la nube y cargas de trabajo cada vez más exigentes que se espera que continúen aumentando hasta 2035.
No obstante, la Unión Europea enfrenta una dependencia significativa de empresas y cadenas de suministro extranjeras. Según los datos proporcionados por GEA y DECISION, las compañías con sede en la UE solo capturan un pequeño porcentaje del mercado europeo en áreas clave como semiconductores, fabricación y ensamblaje de servidores, y valor asociado a infraestructura cloud. Esto deja gran parte del valor generado por estas tecnologías en manos de empresas fuera de la UE.
La situación es especialmente crítica en el mercado de semiconductores, donde Asia oriental domina la fabricación avanzada, y en el diseño de chips, donde la UE depende de empresas estadounidenses. Además, el mercado de servidores está liderado por fabricantes de fuera de la Unión. A pesar de estas dependencias, Europa cuenta con algunas fortalezas, como la empresa neerlandesa ASML, que es el único fabricante mundial de sistemas de litografía EUV, esenciales para la producción de los chips más avanzados.
La lectura desde España
Para España, el fortalecimiento de la autonomía tecnológica en Europa podría significar nuevas oportunidades para empresas locales en el sector de semiconductores y servicios en la nube. Además, la reducción de la dependencia de actores externos podría traducirse en una mayor seguridad y estabilidad en el suministro de tecnologías críticas. Las iniciativas como el CADA y la Chips Act 2.0 podrían abrir puertas para la innovación y el desarrollo tecnológico dentro del país, impulsando el crecimiento económico y la competitividad en el ámbito digital.