La creciente dependencia de herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT para la gestión de finanzas personales podría resultar en pérdidas económicas significativas. A pesar de su potencial para facilitar la elaboración de presupuestos y la comparación de servicios bancarios, un estudio reciente revela que estas herramientas cometen errores en el 57% de las consultas financieras.
Las claves
- Los modelos de IA fallan en más de la mitad de las consultas financieras.
- El 70% de los usuarios en España las utiliza para asesoramiento financiero.
- La CNMV advierte sobre la fiabilidad «limitada» de estos chatbots.
Contexto
La empresa tecnológica Saturn ha realizado un estudio que pone de manifiesto los riesgos de delegar decisiones financieras a modelos de inteligencia artificial como ChatGPT, Claude, Copilot, Grok y Gemini. Estos modelos, aunque prometen mejorar la gestión de las finanzas personales, presentan un alto índice de errores, especialmente en cálculos y omisiones de cambios fiscales futuros, lo que podría llevar a pérdidas económicas considerables.
En España, un informe de McKinsey estima que el 70% de los usuarios de estas herramientas las emplean para entender productos financieros o recibir asesoramiento en inversiones. Sin embargo, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha publicado un estudio que confirma la fiabilidad «limitada» de los chatbots de inteligencia artificial para estos propósitos.
Ricardo Crisóstomo, coautor del estudio Large Language Models and Stock Investing: Is the Human Factor Required, señala que uno de los principales peligros es el sesgo de «la trampa de fluidez», donde la confianza con la que responden estos chatbots puede dificultar la identificación de errores si el usuario no tiene el conocimiento necesario para cuestionar la información.
La lectura desde España
En el contexto español, el uso de chatbots de inteligencia artificial para la gestión financiera debe abordarse con cautela. Las empresas y ciudadanos deben ser conscientes de las limitaciones de estas herramientas y considerar la supervisión humana como un componente esencial en la toma de decisiones financieras. La idoneidad de las recomendaciones de inversión sigue dependiendo de los objetivos personales y del riesgo que cada individuo esté dispuesto a asumir. Por tanto, la responsabilidad y el criterio humano no deben ser completamente delegados a la máquina.